Los materiales que triunfan son el terciopelo y la búsqueda de espacios naturales. Además, regresan las formas que se vuelven curvas y envolventes. Aquí van los consejos para todas las partes de la casa:

Baño: Aumenta el interés hacia espacios muy asépticos, de líneas sencillas y rectas, donde el punto cálido lo pone acentos en materiales naturales como la madera. Blanco y el gris son los dos colores que se usan para dar forma a espacios neutros y, en muchos casos, acompañados por las últimas novedades en domótica.

En todo caso, hay un cierto interés por hacer del baño un lugar con carácter, a caballo entre lo natural y lo romántico. El papel pintado con motivos vegetales de gran tamaño, grandes hojas de monstera, o motivos más complejos…, es una de las tendencias más evidentes. Además, el acabado dorado llega a accesorios como espejos o la grifería.

Cocina: Se acabó el ‘Total White’. Cada vez más vemos opciones como los armarios altos en blanco y los muebles bajos en gris, por ejemplo: una combinación que agranda visualmente las cocinas. Además, se introducen nuevos colores, como el azul marino. El negro y el gris son tendencia. También el uso de materiales que aporten a la cocina un aspecto vivido, como imitaciones de cemento, acero oxidado o piedras naturales.

En cuanto al espacio, prima la sencillez. Se reduce al mínimo indispensable el espacio de almacenaje. En este sentido, las cocinas despejadas, sin muebles frontales, ganan adeptos.

Salón: Bye, bye ‘vintage’. Se acabó el exceso, la mezcla. La tendencia es hacia un estilo ‘Mid Century’ poco exagerado, donde priman los colores neutros, papeles pintados en tonos suaves y formas sugerentes en los sofás, por ejemplo. Los acabados metalizados, especialmente en luminarias, ponen una nota de acento algo más estridente.

Distribución: Desde luego, los espacios abiertos continúan siendo una tendencia, pero ahora se busca separar sin interrumpir visualmente. Los paños fijos de vidrio y puertas correderas del mismo material mantienen el concepto de espacio abierto, pero al tiempo independizan espacios.

Iluminación: Las lámparas están cobrando cada vez más importancia. Son un elemento fundamental para aportar un punto singular y escultórico a los interiores. Una buena lámpara es capaz de cualificar un espacio por sí misma. En este sentido, es evidente que el techo reclama un lugar importante dentro de la decoración. Si suelos y paredes se enriquecen con texturas y colores, el techo también se viste con papeles pintados, con colores o con molduras de yeso para generar impacto.

Color: En decoración, la importancia reside en los tonos, no en los colores puros. Hay varios colores que dominarán los interiores este año

  • Rosa millennial. Se trata de un tono suave y cálido que combina, por ejemplo, con el amarillo piña, que se va a llevar en complementos y accesorios.
  • Amarillo piña, especialmente en complementos y accesorios.
  • Verde petróleo de tendencia en mobiliario de cocina.
  • Azul oscuro en cocinas, baños y paredes para buscar profundidad.

También son tendencia los espacios monocromáticos: cada lugar de la casa se pinta de un solo tono.

Elementos decorativos y acabados:

  • Bustos clásicos de colores. Añadir una pieza que en origen es tan seria y clásica, pero en colores que rompen con todo se convierte en decoración en el elemento sorpresa perfecto.
  • Canastillas de fibras naturales
  • Animales y plantas conquistan el diseño
  • Texturas en paredes. ¿Aburridos de los azulejos de siempre? Cada vez las marcas piensan más en 3 dimensiones y además de colores, añaden volumen a las propuestas de azulejos.

 

Mobiliario: Mueble mid-century. Quítate de la cabeza el estilo nórdico y da la bienvenida a las piezas de estilo italiano y francés, mucho más elegantes, con curvas, piezas envolventes, tapizados con terciopelo o acabados en lacados brillantes y con colores atrevidos

El sofá cobra este año mucho protagonismo. Crece en tamaño y profundidad con la intención de crear zonas de reunión agradables y tranquilas. Además, mandan las líneas sencillas.